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Bio-hacking en tu piel: Los tatuajes electrónicos de Bill Gates que jubilarán a tu smartphone

Bio-hacking en tu piel: Los tatuajes electrónicos de Bill Gates que jubilarán a tu smartphone

¡Buenas a todos, mentes curiosas! Si pensabais que lo más moderno que podíais llevar en la muñeca era ese smartwatch que os dice que os levantéis del sofá cada hora, agarraos los machos porque el futuro viene pisando fuerte y, esta vez, se nos va a meter literalmente bajo la piel. El tito Bill Gates, ese visionario que igual te monta un sistema operativo que te intenta salvar el mundo, ha vuelto a sacar su bola de cristal tecnológica para hacernos un spoiler de los gordos: los móviles tienen los días contados. ¿Y qué es lo que viene a sustituirlos? Pues nada menos que los tatuajes electrónicos. Olvidaos de los tribales de los años noventa o de ese infinito que se hizo vuestro primo en un arranque de originalidad; estamos hablando de una movida de bio-hacking que parece sacada de la mejor película de ciencia ficción, pero que ya está en los laboratorios. Es el fin de los dispositivos que se llevan en el bolsillo y el comienzo de la tecnología que se imprime en tu epidermis. Hoy vamos a desgranar cómo un poco de tinta inteligente y mucha nanotecnología van a convertirnos en los protagonistas de un episodio de Black Mirror, pero con final feliz (o eso esperamos).


La noticia ha saltado a la palestra y ha dejado a medio mundo con la boca abierta: Bill Gates está invirtiendo una pasta gansa en una empresa llamada Chaotic Moon Studios. ¿Y qué hacen estos tipos? Pues están desarrollando lo que ellos llaman Tech Tats, que no son otra cosa que tatuajes electrónicos capaces de hacer que tu iPhone parezca un walkie-talkie de los ochenta. La idea básica es usar biotecnología para integrar circuitos directamente en el cuerpo humano. Pero que no cunda el pánico, no hace falta que os imaginéis cables saliendo de vuestro brazo como si fuerais un extra de Matrix. Estos tatuajes funcionan mediante una tinta especial que conduce la electricidad y pequeños sensores microscópicos que se adhieren a la piel. Es, básicamente, un parche inteligente que monitoriza todo lo que pasa en tu interior sin que tú sientas absolutamente nada. En lugar de ir al médico una vez al año a que te pinchen para una analítica, este invento podría ser como llevar a un doctor de guardia pegado a ti las veinticuatro horas del día.

Hablemos un poco de la parte técnica, pero para que lo entendamos todos, sin necesidad de tener un doctorado en el MIT. El truco está en la nanotecnología. Imaginaos que cogemos un chip de silicio y lo hacemos tan pequeño que podríais meter miles de ellos en el ojo de una aguja. Esos chips se mezclan con una tinta conductiva que permite que la electricidad fluya por vuestra piel de forma segura. Estos sensores pueden medir cosas que hasta ahora solo veíamos en las máquinas de los hospitales: el ritmo cardíaco, la presión arterial, la cantidad de oxígeno en sangre y hasta los niveles de azúcar. Pero lo más flipante es que estos datos no se quedan ahí muertos de risa; el tatuaje se comunica de forma inalámbrica con otros dispositivos. Imagina que empiezas a incubar una gripe antes de que tú mismo notes el primer estornudo. Tu tatuaje detecta un ligero aumento de la temperatura interna y una respuesta inmunitaria inicial, y ¡pum!, te manda una notificación al sistema indicándote que te tomes un caldito y te metas en la cama. Es medicina preventiva en estado puro, coleguis.

Pero esperad, que la cosa no se queda solo en el tema salud. Bill Gates no da puntada sin hilo y el objetivo final es que estos bio-wearables sustituyan por completo a los teléfonos móviles y a los relojes inteligentes. Pensadlo un segundo. ¿Cuántas veces habéis perdido el móvil o se os ha olvidado la cartera al salir de casa? Con un tatuaje electrónico, tú eres tu propio dispositivo. En el futuro, podrías ir al quiosco de debajo de tu casa a comprar unas pipas y pagar simplemente acercando tu brazo al lector, porque tus datos bancarios estarían cifrados en esos nanosensores. O podrías entrar en el metro sin necesidad de tarjeta. Incluso la localización GPS sería mucho más precisa, lo cual es un puntazo para la seguridad, aunque también abre un debate sobre la privacidad que daría para tres temporadas de una serie de HBO. Schneider, uno de los cerebros de Chaotic Moon Studios, lo tiene claro: en lugar de llevar tecnología encima, vamos a integrarla en nuestro organismo para que la interacción sea total y transparente.

En nuestra cultura popular española, estamos muy acostumbrados a ver tatuajes por todos lados. Desde los futbolistas de la selección que llevan los brazos hechos un mural hasta los influencers de Instagram. Sin embargo, esto es un cambio de paradigma total. Pasaríamos del arte estético a la funcionalidad pura. Imaginaos la escena en una terraza de verano: ya no estaríamos todos mirando una pantalla de cristal brillante, sino que quizá estaríamos proyectando información sobre nuestra propia piel o simplemente recibiendo alertas mediante vibraciones casi imperceptibles en el antebrazo. Es un salto evolutivo hacia lo que muchos llaman el transhumanismo. Algunos dirán que es una locura y otros que es el progreso lógico. Pero lo cierto es que, cuando alguien con la cartera de Gates pone el ojo en algo, suele acabar convirtiéndose en el estándar de la industria. Si hace décadas nos dicen que llevaríamos un ordenador mil veces más potente que el que llevó al hombre a la Luna en el bolsillo del pantalón, no nos lo habríamos creído. Pues esto es lo mismo.

Por supuesto, no todo es de color de rosa y siempre hay que leer la letra pequeña de estos contratos con el futuro. El gran reto aquí, aparte de la tecnología en sí, es la aceptación social y la seguridad de los datos. Si ahora nos preocupa que nos hackeen la cuenta de Netflix, imaginaos que alguien pudiera hackear vuestro tatuaje. Por eso, el desarrollo se está centrando muchísimo en la encriptación y en que el tatuaje sea temporal o fácil de quitar si el usuario así lo decide. No es que te vayas a hacer un tatuaje para toda la vida que se quede obsoleto en dos años como un viejo móvil Android. La idea es que sean parches o tintas que se puedan renovar o actualizar según cambien tus necesidades. Es como si pudieras cambiar la carcasa de tu móvil, pero siendo la carcasa tu propia piel. Estamos hablando de una simbiosis entre el silicio y el carbono, entre la máquina y el ser humano.

Para terminar, no podemos ignorar que esto va a cambiar la forma en la que nos comunicamos. Eric Schneider ya decía en sus presentaciones que este tatuaje podría monitorizar todo lo que haría un médico y llamarte si hay un problema. Eso nos quita un peso de encima brutal, sobre todo para personas con enfermedades crónicas. Pero es que además, el potencial para el ocio y la vida diaria es infinito. ¿Os imagináis estar en un concierto y que vuestro tatuaje se ilumine al ritmo de la música o que os permita intercambiar vuestro contacto con alguien simplemente estrechándole la mano? Es la democratización del cyborg. Ya no es cosa de Robocop o de Terminator; es algo que podrías llevar tú para ir a comprar el pan o para salir de fiesta por Malasaña. Bill Gates ha tirado la primera piedra y el impacto en el estanque de la tecnología va a crear ondas que notaremos muy pronto. Así que ya sabéis, id preparando el brazo, porque la próxima actualización de sistema no se descargará en vuestro móvil, se imprimirá en vuestra piel. ¡Menudo viaje nos espera!